Noble casal berciano en pleno Camino de Santiago rehabilitado e inaugurado en 2000 . Los interiores visten suelos de pizarra en lajas barnizadas, viguería de madera bien trabajada en los techos, chimeneas robustas, escaleras de diseño y una vidriera tragaluz encajada en la fachada de piedra . Las habitaciones, algunas abuhardilladas y todas bautizadas con nombres de maestres templarios, exhiben cabeceros de madera o forja . Medievalismo, tradición, historia, emoción desprendida del Bierzo, saudade jacobea, empaque con sabor a Maragatería. . . Aspereza con encanto y bien entendida por Juan Belda y su hija, Muriel, protagonista del nombre de la posada.
(tex. rural.Gt)