1.- Preparativos:
Los preparativos para las fiestas del próximo año comienzan la misma tarde del día 20. Jarramplas y sus mayordomos son obsequiados con una suculenta merienda, a base de exquisito lomo pìornalego, en la casa de los futuro mayordomos.
Durante todo el año los mayordomos llevan a cabo la confección de los trajes, las mascaras, las cachiporras y el tamboril, así como otros preparativos necesarios. Pasadas las navidades, las mozas, el niño que repite y Jarramplas ensayan las tradicionales "Alborás", canciones típicas del folklore piornalego.
2.- Día 18:
En los últimos años es costumbre que Jarramplas dedique algo de tiempo a los niños. El día 18 por la tarde Jarramplas visita el colegio, ataviado con su traje y su tamboril. Con la cara descubierta, visita en primer lugar todas las aulas. Estos momentos son de gran emoción para los as pequeños.
Al concluir su recorrido por las aulas Jarramplas, ya con la mascara puesta, sale al patio donde corre detrás de los niños mientras estos le arrojan bolas de papel.
3.- Día 19:
En la mañana del 19 de enero, Jarramplas y sus mayordomos recorren las calles del pueblo y visitan algunos domicilios para recoger viandas y regalos. Estas aportaciones se utilizaran en la elaboración de migas que se ofrecen en la próxima madrugada y en la merienda con que el mayordomo entrante obsequia a Jarramplas y a sus mayordomos el día 20 una vez concluido el festejo.
Hacia el mediodía Jarramplas sale a recorrer las calles del pueblo ataviado con su mascara y tocando el tamboril. Esta es la primera oportunidad de lanzarle nabos. Esta misma situación se repite después de comer cuando Jarramplas va hacia la iglesia. Al atardecer, el protagonista de la fiesta, con la cabeza descubierta observa como San Sebastián es bajado de su trono para vestirlo y colocarlo en unas andas donde permanecerá hasta la tarde siguiente.
Y por la noche, tocan las campanas y Jarramplas, sin mascara, se dispone a recorrer las calles del pueblo acompañado de los mayordomos y otros vecinos que cantan a la son del tamboril. Poco antes de medianoche saldrán de nuevo en dirección a la iglesia, donde rezarán tres Ave Marías y una Salve.
Cuando las campanas de la iglesia dan las 12, Jarramplas, con la cara al descubierto y caminando hacia atrás, es acompañado en procesión por la multitud. Durante el trayecto se cantaran las tradicionales "Alborás" hasta llegar de nuevo a la iglesia.
Ya de madrugada, los quintos se encargan de repartir migas y vino a todo el mundo. Con esto concluye la víspera de San Sebastián.
4.- Día 20:
El día 20 comienza con el sonido de los cohetes lanzados por los mayordomos, que recorren junto con Jarramplas las calles y casas del pueblo de Piornal para pedir a sus vecinos donativos.
A las 10 de la mañana comienza la procesión que saldrá de la puerta de la iglesia. Jarramplas, con la cabeza descubierta y con su habitual tamboril camina hacia atrás sin apartar la vista del santo.
Al acabar la procesión se realiza una subasta que determinará quienes de los presentes tendrán el honor de introducir al santo en la iglesia.
Hacia el final de la misa las mozas y el niño que repite comienzan a cantar la Rosca de San Sebastián, mientras Jarramplas entre estrofa y estrofa toca el tamboril. En la parte final de la rosca el ritmo de la canción se va acelerando y la emoción se va palpando en el ambiente, muchos de los presentes salen de la iglesia para esperar la salida mas importante de Jarramplas. Cuando este hace aparición, una lluvia de nabos se cierne alrededor suyo.
Se suceden carreras, gritos de entusiasmo, lanzamiento de nabos, el sonido del tamboril,... Esta parte de la fiesta se prolonga hasta que la fortaleza física de Jarramplas aguante. Ya por la tarde, Jarramplas va al rosario, al besapies y a la subasta para que la subida al trono de San Sebastián y justo después se producirá la ultima salida de este emblemático personaje. Finalmente Jarramplas se dirige a casa del mayordomo entrante, los piornalegos saben que su fiesta llega a su fin, y aprovechan los últimos nabos para lanzárselos con inusitada fuerza, intentando aferrarse a estos instantes, a sabiendas de que hasta el próximo año no volverán a ver a Jarramplas.
Jarramplas se descubre, los mayordomos le ayudan a quitarse la mascara, le suben a hombros y toda la gente aplaude la fortaleza y valentía con que Jarramplas ha desempeñado su función.