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| Comentarios del establecimiento |
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| | | Desde mucho antes de lo que la memoria y los textos pueden recordar, los habitantes de este puebo encontraron en el monte el lugar ideal para vivir. Así, en los largos y fríos inviernos, cuando escaseaba el trabajo se dedicaban a picar la montaña. Elegían un lugar (a veces la ladera de un barranco) y comenzaban a excavar. Primero un largo túnel y, después, junto a la entrada, lo que serían las dos habitaciones principales: la cocina y la habitación matrimonial, una enfrente de la otra. Luego, y con la llegada de los hijos, se irían añadiendo nuevos huecos.
La cocina era la única que tenía venta el exterior. Estaba presidida por un hogar de leña, única fuente de calor de la que disponían, aunque tampoco era necesario mucho más, pues la temperatura de las cuevas se mantenía constante: cálidas en invierno y frescas en verano.
Las paredes y los suelos se mantenían de tierra, encalándose y, sólo a veces, la fachada exterior. A principio de los 60 se construyeron las "casas baratas" y, los "cueveros", atraídos sobre todo por la luz eléctrica y el agua corriente, bajaron al pueblo, abandonando las cuevas, que quedaron convertidas en graneros o pequeños almacenes donde guardar leña, herramientas, paja..., hasta ahora, en que el Ayuntamiento ha devuelto (a una parte de ellas) la naturalidad y el protagonismo que siempre tuvieron.
¡Ven y descúbrelo! | | |
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