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ALDEA DOÑA RAMA (BELMEZ)
FIN DE SEMANA - DESDE 26 € POR PERSONA (T.B.)
Nº de habitaciones; 7 dobles.(12 Personas)
Nº cuartos de baño: 3
Salones: 4 - Porche - Barbacoa - Aparcamiento - Piscina. - Calefacción. - Lavadora -
T.V.
Chimenea - Frigorífico - Horno-microondas - Tostador - Batidora
En Doña Rama, pedanía de la localidad de Belmez, en plena comarca del Guadiato se levantó en el siglo XIX la Casa "Doña Benita", un referente en la intrahistoria de esta pequeña localidad del que ahora puedes disponer.
Aquí se repiten una vez más las características que singularizan estos parajes de la Sierra Morena cordobesa, el señorío de la dehesa, poblada de las encinas cuyas bellotas sirven para alimentar a los excelentes cerdos ibéricos de la zona, cuyos productos, tras las fiestas de la matanza, se consumen en los hogares acompañados con el calorcillo agradable del vino de pitarra. Pero, sin embargo, el interior de la Casa "Doña Benita" guarda un secreto propio; si las piedras de las salas de estar, de los amplios dormitorios, de las diversas dependencias adecuadas hoy para la satisfacción de todas las necesidades del visitante pudieran hablar, nos relatarían las mil y una historias de este pequeño lugar, nos contarían de cuitas y dolores, de negocios y alegrías y, sobre todo, de amores primerizos, de bailes inocentes de los que surgieron los primeros besos robados a la luz de la luna.
Doña Benita, su última inquilina, hizo de su Casa el centro de reunión de toda la comunidad; durante el día cumplía la función de taberna y colmado a un mismo tiempo, singular abacería donde los lugareños disfrutaban de una copa de vino o adquirían los alimentos necesarios, entre los que no faltaban las morcillas, las chacinas o los jamones curados en la bodega propia, o las excelentes hortalizas cuidadas con mimo en el huerto de la casa. Al llegar la noche, el gran salón de la planta baja se convertía en lugar de baile y reunión, festiva verbena en la que confluían no sólo las gentes de la misma Doña Rama, sino también las de cortijadas y lugares próximos, eso sí, siempre bajo la mirada vigilante de los mayores que se emplazaban en el balcón de la planta superior, todavía conservado, que hacía la vez de atalaya moral desde la que vigilar el buen orden de la reunión.
Casa "Doña Benita"; el viejo corazón que alentó la vida de la pequeña comunidad de Doña Rama vuelve a latir, con aires renovados, para ofrecerse al visitante del siglo XXI.
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