La situación de la casa en el pueblo es privilegiada, ya que su calle desemboca en la plaza principal. Paseando por su acera sin darnos cuenta nos encontramos con la torre de la iglesia y su reloj de sol, visibles desde la periferia de la villa.
La parte de atrás de la casa es un patio que comunica con el río custodiado por grandes álamos, y que en verano nos dan ese fresquito que tanto se agradece en esta época.