| |
| Comentarios del establecimiento |
|
| | | La “Casa do Portomeñe”, situada en el lugar de Surribas (Adá-Chantada), próxima al Monte Faro, constituye un muy interesante ejemplo de Casa Grande gallega.
Mantiene la estructura original con dos “corrales” interiores, así como el horno para cocer el pan propio, la forja en la que se trabajaba el hierro, el hórreo para secar el grano de maíz y un pajar de dimensiones considerables. Su era lastrada en piedra conserva todo el encanto de otros tiempos, cuando se trillaba el pan,
el trigo la cebada.
Cuenta con diez habitaciones dobles, que destacan
por su comodidad y amplitud, propias de las casas grandes de Galicia, acondicionadas hoy con servicios
que se ofrecen a los viajeros como hidromasaje
o televisión. Tiene también una sala dedicada
a exposiciones que lleva el nombre del ilustre pintor gallego José Otero Abeledo “Laxeiro”, nacido
en la vecina comarca del Deza.
Se sitúa dentro de un recinto amurallado en piedra
que permite disfrutar de la tranquilidad única de las aldeas gallegas.
Teniendo el románico en el país una decisiva importancia y siendo la Ribeira Sacra el máximo exponente gallego con rutas como las del románico del Miño y del Sil, tenemos en la “Casa do Portomeñe” uno de los enclaves imprescindibles para mirar la historia de cerca.
La presencia cotidiana de las calzadas romanas,
los cruceros así como los petos de ánimas, entre otros, ejemplo propio y vivo de los excelentes trabajadores
de la piedra que hubo y hay en Galicia, nos hacen sentir la proximidad de la vida en el más puro y sencillo
de los sentidos.
Si retrocedemos en el tiempo, la cultura castrense
se manifiesta en los numerosos castros celtas
que pueblan la zona y son de fácil acceso.
Buenas muestras de la arquitectura civil gallega
son los pazos-fortaleza de Sabadelle o Vilar
de Esperante, que datan del siglo XV, cuando el viejo castillo chantadés de Arcos fue asaltado en las célebres revueltas irmandiñas y que todavía hoy conservan
parte de la torre del homenaje.
Son de especial interés también los monasterios que se encuentran a poca distancia de la “Casa do Portomeñe”, como los de Ribas de Miño, Ribas de Sil o Oseira,
así como las iglesias románicas de San Miguel do Monte, Nogueira, Pesqueiras, Muradelle, Requeixo,
San Salvador de Asma, Taboada dos Freires,
Bouzoa o San Vicente de Argozón, de la que fue párroco D. Begnino Ledo, conocido popularmente como
“o cura das Abellas”.
En la Casa do Portomeñe el tiempo libre y el deporte tienen su máximo exponente en las rutas de senderismo por los robledales del Faro o Montalto, en los deportes náuticos (vela, remo, etc.) y los paseos en catamarán contemplando los inigualables cañones del Miño o del Sil, sin olvidar el parapente y aladelta en la cumbre
del Monte Faro.
En esta Galicia de Tierra Adentro, como dijo Ánxel Folle, se acuerdan en la “Casa do Portomeñe” de los mejores platos y vinos con que agasajar al viajero más exigente, todos productos propios de esta tierra chantadesa.
| | |
| |
|
|
|
|