| | | | | | | | | | | LA COCINA
La cocina de "El Refugio de Juanar" se enorgullece en presentar suculentos platos inspirado en el paisaje que le rodea. La caza es una especialidad; perdiz en escabeche, conejo, ciervo faisán codornices a la cazadora y en época de caza la cabra montés. También se recomiendan los platos típicos de la cocina española, como el chivito al horno, el cordero, el cochinillo al estilo Serranillos, el pucherete, hígado de oca etc.
ACTIVIDADES AL AIRE LIBRE
Una visita al Refugio de Juanar es la ocasión ideal para disfrutar de los placeres de la vida al aire libre. Los bosques cuentan con senderos bien señalizados constituyen un paraíso para todo amante del aire puro, la vida sana, el senderismo y la naturaleza, el propio Refugio ofrece a sus huéspedes la oportunidad de jugar una partida de tenis o tomar un refrescante baño en la piscina.
Aquí el visitante conoce de cerca flores, como las delicadas orquídeas silvestres y animales como la majestuosa Aguila Real, el misterioso Búho Real, la Cabra Hispánica y otros muchos que encuentran refugio entre los riscos y en bosques de castaños, pinos, pinsapos rarísimas especies que sobreviven solamente en estas montañas.
FLORA Y FAUNA
Es obvia y evidente la riqueza natural botánica y zoológica de los Llanos de Juanar y sus adelaños. La vegetación es abundante, en cierta medida repoblada, predominan diversos tipos de masas de pinos entre los que destacan el pino insigne, pino pinaste, pino negral y alepensis (carrasco); También abundan bellos castaños, cerezos, olivos y coscojas, así como eucaliptos que colonizan con su rápido crecimiento las áreas de bancales próximas al refugio. En el parador crecen varios pinsapos y numerosos helechos comunes protegidos por la umbría y el frescor de la masa boscosa. También son muy frecuentes los enebros, lentiscos, aulagas, plantas aromáticas, esparto, diversos tipos de orquídeas, líquenes y culantrillos en las oquedades húmedas de las rocas.
Respecto a la fauna, abunda la cabra montés como reserva nacional, águila real, águila culebrera y rapaces nocturnas como el búho real, mochuelo, cárabo y lechuza común; así como otro animales como el topillo jineta, garduña, zorro, gato montés, meloncillo, erizo común y los reptiles culebras de herradura, culebra bastarda, víbora hocicuda, lagartija coligara y lagarto aselado.
GEOLOGIA
En los Llanos del Juanar se observan terrenos constituidos por mármoles metamórficos blancos y grisáceos, geneises, cuarcitas y otros tipos de rocas metamórficas. Existe una gran riqueza de minerales en toda la zona, habiéndose hallado explotaciones antiguas e inicio de talco blanco de gran pureza y calidad, minerales de titanio (ilmenita y tisanita), hierro (magnetita y hematites, autores de la pigmentación bermeja del olivar) aluminio y magnesio (espinelas de diferentes tonos, de calidad gema, rosas, negras, verdosas y azulados) y numerosos minerales únicos en Europa por su cristalización y belleza; muchos de ellos identificados por primera vez gracias a los estudios del microscopio de polarización llevados a cabo por el ingeniero malagueño Orueta y el geólogo gaditano Macpherson a finales del siglo XIX y principios del XX.
OTROS DATOS DE INTERES DEL
REFUGIO DE JUANAR
Antiguo pabellón de Caza de los Marqueses de Larios, este hotel es lugar lleno de historias y anécdotas. Situado en Sierra Blanca, entre Ojén y Monda, accedemos a él por un desvío asfaltado de unos 5 kilómetros que, entre bosques y montañas, nos conduce a un paraje de singular belleza entre cuyos árboles emerge el edificio.
La construcción, de dos plantas, mantiene su antiguo diseño arquitectónico aunque con las lógicas modificaciones que han sido necesarias para adaptarlo al actual uso turístico. El techo, inclinado para facilitar el desagüe de la lluvia, sigue respetando la tradición de la teja antigua. En las paredes, de piedra y ladrillo, predominan los colores claros y los grandes ventanales, reforzando así la tenue luz que se cuela entre las copas de los árboles que lo rodean.
Entrando en el Refugio llegamos, a través del patio, a la recepción. Zona común que nos da la bienvenida y nos distribuye por las instalaciones, es un espacio cálido, con elementos de barro y madera, en el que encontramos, para su comercialización, muestras de productos de la zona: un buen vino dulce de Málaga (de la propia Viña de Juanar), cerámica, detalles en madera, aceites, mapas, ropa, golosinas...
El Refugio de Juanar tiene veinte habitaciones dobles, una sencilla y cuatro suites, todas con ventanas al exterior y vistas a la montaña o al bosque. Son lugares amplios y funcionales, en los que el barro, el ladrillo y la madera son los elementos predominantes. La decoración es sobria y acorde con el tradicional estilo rústico pero salpicada con motivos de caza. Las suites disponen de salón y cuentan con chimenea propia; dos de ellas también tienen jacuzzi.
Volviendo a la zona de recepción y recorriendo el pasillo que la atraviesa, el visitante llega a dos salas de estar, situadas junto al bar-cafetería, y al salón del hotel en el que sobresale una enorme chimenea que da calor en los fríos y lluviosos días de invierno. Estos espacios comunes están dotados de cómodos sillones, sillas y tresillos; de lámparas de colores; de viejos armarios, cómodas y vitrinas de madera; y, sobre todo, adornos y recuerdos de los días de antaño en los que se practicaba diariamente la caza: antiguas escopetas, cuadros, trofeos, ornamentas... Son detalles que crean un ambiente de encanto e historia, y que sugieren al huésped momentos para el disfrute de un rato de tranquilidad y aprecio de un buen libro, una buena charla o, símplemente, una copa en compañía de los amigos o de la familia.
Desde una de las salas o desde el restaurante, al que llegamos a través del salón, se sale a la terraza.. Es una zona amplia, con capacidad para 450 comensales y en la que podemos disfrutar del servicio del restaurante; también en ella se sitúa la barbacoa y la piscina, llenada con agua del manantial propio que abastece al hotel. Es un lugar en el
que podemos contemplar la belleza del sitio en el que nos encontramos al estar totalmente rodeado, y en algunos casos cubierto, por gigantescos árboles de cuyas ramas asoman multitud de pájaros y, de vez en cuando, alguna que otra ardilla. Y siempre, acompañándonos en nuestro recorrido, el sonido del viento que no deja pasar la oportunidad de dejarse sentir.
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