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Posada en Liendo ('CANTABRIA ORIENTAL', Cantabria) |
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Capacidad 1-19 plazas
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Modo alquiler: alojamiento completo, habitaciones
Habitaciones dobles: 5 Otras: 2 Cuartos de baño: 7 Aseos: 10
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| | | | | | | | | | | Laredo :
Situado en la costa oriental de Cantabria, junto a una de las bahías más espectaculares del Cantábrico, Laredo es uno de los puertos principales de Cantabria. Su despegue está marcado por la concesión del fuero en 1200 de manos del rey Alfonso VIII, que le otorgaba la jurisdicción para la explotación comercial de la mar, desde la canal de Galizano hasta la desembocadura del Asón. Asimismo, la villa fue escenario de dos viajes que marcan simbólicamente la España moderna: la partida en 1496 de Juana de Castilla, hija de los Reyes Católicos, a Flandes, donde se casó con Felipe de Borgoña 'El Hermoso', y el desembarco de su hijo, el emperador Carlos V, camino de su retiro en Yuste, sesenta años más tarde.
De su importancia en la Edad Media y Moderna da testimonio la arquitectura de la puebla vieja y el arrabal de la villa, uno de los cascos urbanos antiguos más amplios de la comunidad autónoma, declarado Conjunto Histórico en 1970. Entre los monumentos religiosos que aquí sobresalen se cuentan la iglesia de Santa María de los Ángeles; la venerable iglesia de San Martín, documentada desde el año 1068; y el convento de San Francisco. De las construcciones civiles cabe destacar la serie de casas-torre que se han conservado, entre ellas las de Gutiérrez de Rada, de Villota del Hoyo y del Condestable, así como las numerosas residencias señoriales de época moderna, como la casa de Zarauz, la de Diego Cacho de la Sierra Rivas o la de Vélez Cachupín.
En la actualidad, Laredo es uno de los destinos favoritos de los miles de turistas que en verano se acercan a Cantabria. A esto han contribuido su ubicación, a medio camino de Santander y los mayores núcleos de población de Vizcaya; la belleza de su entorno, a un margen de la Reserva Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, y la extensa línea de playa de casi seis kilómetros y medio de los arenales de La Salvé y Regatón.
Castro Urdiales :
Se extiende por 96,7 km2 junto a la costa, en el extremo oriental de Cantabria, entre la punta de Sonabia y la frontera con Vizcaya. Al oeste abarca la espectacular desembocadura del Agüera, festoneada por los macizos calizos de Candina y Cerredo. Este último avanza como un muro de montañas hasta las inmediaciones de la villa de Castro Urdiales, la tercera en número de habitantes de la comunidad autónoma. En el último tramo de costa, antes de llegar al País Vasco, las breves llanuras ceden el paso a una sucesión de ensenadas cercadas por acantilados. En contraste con la escarpada fachada marina, el interior del municipio está dominado por el valle de Sámano, surcado por numerosos arroyos que descienden desde las montañas de Guriezo y el valle de Otañes, atravesado por el río Mioño.
Los importantes recursos arqueológicos de Castro Urdiales incluyen yacimientos prehistóricos con muestras de arte paleolítico, además de numerosos vestigios de la antigua colonia romana de Flavióbriga. Del patrimonio religioso medieval sobresale la iglesia de Santa María de la Asunción, una de las mejores muestras de arquitectura gótica de Cantabria, testimonio de la importancia del puerto en la Edad Media. La decadencia de la villa en época moderna no impide contar con la presencia de notables casonas señoriales como la de Otañes o la torre de Ontón.
En el cambio del siglo XIX al XX, la villa conoció un periodo de esplendor como destino estival de la burguesía cántabra y vizcaína, que se tradujo en la construcción de numerosos edificios públicos y residencias particulares, obra de reputados arquitectos de la época, como el laredano Joaquín Rucoba, los castreños Eladio Laredo y Leonardo Rucabado y el vasco Severino de Achúcarro.
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