| | | | | Estamos en los Pirineos Atlánticos, en el noroeste de Navarra , es aquí donde los Pirineos ofrecen se semblante más suave, donde las crestas montañosas inclinan su cabeza hacia el mar, los valles de Baztán, Malerreka y cinco villas ofrecen al viajero el paisaje de siempre verde de los prados y de los bosques de hayas y helechos. Son los "Valles Tranquilos". Entrar en estos valles es encontrarse con unas gentes que han sabido conservar su cutura tradicional.
Elgorriaga, pueblo de unos 200 habitantes, situado en Malerreka, zona caracterizada por la abundancia de ríos y regatas, y bosques de robles y hayas. Emplazado a los pies del Monte Asquín y proximo al río Ezcurra. Elgorriaga es el más pequeño de los municipios del valle de Santesteban.
Zona tranquila e ideal para el descanso y con grandes posibilidades para aquellos que quieran realizar algún deporte, pasear por la antigua vía del tren del Bidasoa que funcionó hasra 1956, excursiones por monte, la ruta del Hongo y la seta de Elgorriaga, visitar el señorío de Bertiz, con vegetación arbórea y edificios palaciegos, constituye un conjunto de belleza excepcional que merece ser visitado, el Monte Larun, de 995m. con su tren cremallera que va a 9km/h, la costa vasco-frances, Pamplona, San Sebastián. En estos valles disfrutará de una amplia gama de recursos naturales y culturales como cuevas, parques naturales, embalses, red de senderos de pequeño recorrido, museos, molinos, talleres artesanos...y de una gran oferta de empresas de actividades, restaurantes, y comercios de calidad.
Primavera, la recibimos con nuestras mejores galas, los días son más largos, los cielos mas azules y el clima templado invita al paseo, a la conversación con sus gentes, a disfrutar de los verdes prados, rios y regatas.
Verano, es una fiesta marcada por los Sanfermines, pueblos y villas que celebran sus respectivas festividades, ligadas a los encierros, vaquillas, gigantes, la musica popular y el gusto por la buena comida. También lugar donde se puede disfrutar de días en calma, en contacto con la naturaleza.
Otoño, una fiesta para los sentidos, en los Pirineos, el otoño es verde, es marron y es ocre. Los bosques de hojas caducas convierten el suelo en una suave alfombra que cruje suavemente acompañando nuestros pasos. Es uno de los sonidos que dan forma a estos tranquilos valles, murmullos de naturaleza que despejan y relajan nuestra mente y que nos hacen sentir bien.
Invierno, nos trae viento y lluvia, pero tambien una luz que descubre paisajes nítidos. El viajero puede disfrutar de la buena mesa, del eco de la historia, de la cultura o el tranquilo paseo, una quietud que rompen los coloridos y mágicos Carnavales rurales, con el sonido de los cencerros y musicas ancestrales, que despiden al invierno y miran a la primavera.
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