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| Casas Rurales Lugo, Casa Rural Casa do Pacio, 'TERRA CHA', Galicia, Reserva Online |
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| Casa Rural en Cospeito ('TERRA CHA', Lugo) |
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Capacidad 1-20 plazas |
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Modo alquiler: alojamiento completo, habitaciones
Habitaciones simples: 1 Habitaciones dobles: 6 Cuartos de baño: 7 Aseos: 1
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| | | | | La Terra Chá esconde hipnóticos paisajes para los amantes de la naturaleza -existen dos Lugares de Interés Comunitario (LIC), Parga-Ladra-Támoga y Serra do Xistral- e interesantes propuestas para los que buscan, además, practicar algo de deporte lejos del turismo de masas.
La ruta que proponemos a continuación parte de Lugo -con sus murallas romanas del siglo III, su casco antiguo y sus poco conocidas termas-, y, en coche o en bicicleta, permite recorrer buena parte de la comarca teniendo como escala tres de sus humedales más ricos y fascinantes.
A unos 15 kilómetros de Lugo, entre Outeiro de Rey y Rábade, el viajero puede realizar su primera parada en las Insúas do Miño, esas pequeñas islas de frondosa vegetación que se forman en el curso del río más importante de Galicia. Sauces, alisos, abedules, robles y avellanos pueblan estos oasis vegetales, bautizados a menudo con nombres de santos: Santa Mariña, San Silvestre, San Roque, Do Curro, Trabanca... A la de San Roque se puede llegar a través de una antigua senda delimitada por chantos, ahora recuperada. No muy lejos de allí, en la confluencia de los ríos Parga y Ladra, surge el pozo do ollo, un lago de exuberante vegetación y elevados árboles, con espadañales y carrizales. El centro de interpretación de este LIC propone interesantes rutas, como las que recorren los viejos molinos de piedra o las que surcan, en batuxo -pequeña embarcación típica-, tramos del río.
Siguiendo el recorrido, a unos 30 kilómetros de la capital, se halla la laguna de Cospeito, probablemente el humedal mejor recuperado y mejor adaptado para los visitantes. Mitificada en sus orígenes, fuente de leyendas sobre pueblos anegados y espíritus que deambulan, despreciada y desecada después, la laguna de Cospeito se presenta hoy como el refugio ideal para un gran número de aves que llegan desde el norte de Europa y para aquellas que habitan durante todo el año y comparten armónicamente su espacio con los habitantes de la zona.
En los últimos años, esta área ha recuperado una parte de su morfología original y, además, se ha adaptado a los nuevos tiempos. Un sendero de unos cuatro kilómetros circunda la laguna y permite a paseantes y ciclistas -el acceso en coche está prohibido- contemplar desde muy cerca un espectáculo de flora y fauna. A lo largo del sendero existen cinco miradores que, construidos en madera y piedra, permiten hacer un alto en el camino y observar -se recomienda llevar prismáticos- especies limícolas como las avefrías, apenas presentes en el resto de Galicia pero habituales en las praderas colindantes, o el amenazado sisón. En invierno, hasta 1.500 aves acuáticas (patos azulones y culleretes, garzas y gallinas de río) se concentran aquí, lugar de paso de las migraciones en primavera y otoño.
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