| | | | | Rodeados de naturaleza viva por todas las partes, podemos destacar su riqueza arbórea y floral, así como sus fuentes y manantiales, el verde será el color de todo el Valle en cualquier época del año, por eso su frescor hace que en los veranos se acuda a toda la zona con el reclamo de las temperaturas soportables, el río, también ayuda en este cometido, por ello obligatoriamente hay que dormir tapado en verano.
Setas, hongos, y animales salvajes, se dan cita en todo el Valle del Tuejar, por ello no es raro encontrar Jabalíes y Corzos en la carretera, en mi visita, era visible desde una de las habitaciones del Centro de Turismo rural de La Velilla, una imagen inolvidable de la naturaleza, en las primeras horas de la mañana, una Corza pastaba acompañada de su cría con síntomas evidentes de haber nacido pocas horas antes, rodeadas de escóbales floridos que contrastaban con su amarillo chillón, todo el colorido de las montañas verdes, de ello daba Fé, Pepa, la gerente del Centro, que nos indica lo habitual de estas estampas en toda la zona.
El Santuario de la Virgen de La Velilla, se alza majestuoso en un lugar que invita a disfrutar de las vistas cercanas y lejanas, algunos lo llaman el Escorial de León por los mas de 100 años que duro su construcción, allí pudimos hablar con un hombre que sentado a las puertas del Santuario sin mas compañía que la de su perro, nos hablaba del pueblo y de años mejores que vivió el Valle, de sus casas, de sus curas y de la actividad de las gentes cuando hay Romería.
Paseando por el pueblo, los pilones son testigos mudos que nos aseguran un pasado de trasiego de ganados arriba y abajo, de las cuadras a los prados o a los montes, y de regreso, una parada en el pilón, con su caño constante, repleto de agua siempre fresca, sus calles en cuesta, nos muestran antiguas cuadras hoy vacías y que antaño guardaban vacas pardas, lecheras y un pastor%u2026%u2026%u2026
Para vivir todas estas sensaciones, tenemos que volver a La Mata de Monteagudo, ese pueblo de León que sigue sobreviviendo en el Valle del Tuejar, donde la carretera, sencillamente acaba%u2026%u2026.
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