Las excelencias del Molí del Salt vienen avaladas por 11.000 años de historia, como lo prueban las excavaciones realizadas en el contiguo yacimiento arqueológico del mismo nombre . Eso, en una comarca donde la vida salvaje del Parque Natural de los Montes de Poblet se combina con la serenidad de unos bosques y viñedos ricos en testimonios de la presencia romana y de los esplendores medievales del Cister.
El Molí del Salt parece contarnos algo de todo ello . Aunque el actual edificio data del siglo XVIII, los reflejos que recogen sus aguas son insondables (tex. rural-Gt). Considerados en su conjunto, edificios y paisaje circundante son de una belleza y un sosiego únicos, que hacen de la estancia en cualquiera de sus confortables apartamentos una experiencia inolvidable.
Hace años un amigo me enseñó un viejo molino abandonado, después de que dejara su actividad en 1974 . Arruinado, quejumbroso, el molino que había trabajado sin cesar desde finales del siglo XVIII, dormía entonces el sueño de los justos, rodeado de unos cuantos huertos que aliviaban su soledad.
Recuerdo bien las hermosas flores de calabaza que alfombraban algún rincón del huerto, la callada quietud del río, el sonido del salto de agua detrás de la fronda silvestre, descuidada, de fresnos, chopos, acacias, almeces, zarzas y plátanos . Habría que hacer algo hermoso aquí, pensamos entonces . Personas que sepan apreciarlo deberían poder disfrutar de esto . Y decidimos encargarle otra tarea al viejo molino.
Hoy, sus paredes ofrecen el cobijo de cuatro amplios apartamentos para dos, cuatro y seis personas, amueblados de forma singular, confortables, rodeados de jardín, piscina, silencio y naturaleza amable.
El molí dispone de 6 apartamentos con una capacidad total para 22 personas y en el caso de alquiler completo por un mismo grupo, el precio incluye el uso de cocina-comedor común, barbacoa, sala común para juegos o reuniones, biblioteca